Mitos de la soja

Comer soja provoca bocio

Comer soja no provoca bocio

A principios de la década de los 60 se empezó a sospechar que las isoflavonas podían anular la función de la tiroides porque se dieron casos de bocio en niños alimentados con fórmulas de soja. El problema se debía al contenido en iodina presente en esas fórmulas, procedente de las harinas de soja empleadas. Este problema se subsanó de inmediato sustituyendo la harina de soja por proteína aislada.

No obstante, 14 ensayos clínicos determinan que no existe relación entre las isoflavonas y los efectos sobre la función de la tiroides.

Anterior Siguiente