Estudios clínicos realizados en niños alimentados con fórmula de soja han demostrado que una elevada exposición a esta legumbre no provoca desarreglos hormonales ni avanza la pubertad, como tampoco incrementa la infertilidad ni impide que el sistema reproductor masculino se desarrolle adecuadamente.
También se ha observado que la reducción en la producción de testosterona es prácticamente imperceptible.
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